
Y dicen…
que Dios gustaba tanto del fuego encendido, gustaba tanto de ese lugar en el bosque y de esa gente reunida…
que aunque nadie decía las palabras adecuadas, igual concedía los deseos a todos los que ahí estaban.
El tiempo ha pasado y de generación en generación la sabiduría se ha ido perdiendo…
Y aquí estamos nosotros.
Nosotros no sabemos cuál es el lugar en el bosque.
No sabemos cuáles son las palabras.
Ni siquiera sabemos cómo encender
el fuego a la manera que Baal Shem Tov lo hacía…
Sin embargo hay algo que sí sabemos:
Sabemos esta historia,
Sabemos este cuento…
Y dicen…
que Dios adora tanto este cuento…
que le gusta tanto esta historia…
que basta que alguien la cuente…
y que alguien la escuche…
para que Él, complacido,
satisfaga cualquier necesidad
y conceda cualquier deseo
a todos los que están compartiendo este momento…
Amén… (Así sea…)

7 marzo, 2010 at 5:06 pm
esta uy bueno..a mi me lo dieron en la escuela el primer dia:S jjeej..besosa jorge b. y a su produccion!!
chau;chau.-