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Arbol de Navidad

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Con las dos noches de Navidad y de la Epifanía, con el Niño y con Los Reyes Magos, se hallan relacionadas toda una serie de tradiciones folklóricas, dicho complejo festivo, que se apoya a un tiempo en el nacimiento del Dios-Hombre en el solsticio invernal (debe recordarse que todas estas tradiciones son originarias del hemisferio norte) y el comienzo del nuevo año con arreglo al calendario Juliano- Gregoriano.

Y a la cabeza de las demás tradiciones convendría hablar en primera instancia del ARBOL DE NAVIDAD, dicho árbol en los últimos decenios se ha “laicizado” pasando a formar parte del conjunto de usos navideños, ligados al consumismo y como imitación del AMERICAN WAY OF LIFE. Sus origenes son germánicos y tiene un significado DE RETORNO, está vinculado a la imagen de seguridad y opulencia de América vista a través de los ojos de los inmigrantes o a través de filmes ligeros, que USA vertió en kilómetros de celuloide sobre EUROPA, durante la post-guerra, junto con los paquetes-donativo del Plan Marshall (algo semejante a las cajas de PAN que hace unos años se repartieron en la Argentina; PAN: Plan de Asistencia Nacional). Incluso en la Plaza Roja de Moscú, durante el periodo Soviético, se adornaba con inocuos arboles de Navidad y nadie pensaba entonces que ello podría constituir propaganda “reaccionaria” del nacimiento del Sol-Niño, en la fría noche solsticial. Obviamente ahora con el capitalismo- consumismo se ha acentuado en la plaza que se sigue llamando igual (KRASNAIA significa Rojo o Hermoso).

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  1. ¿Qué es la Navidad hoy en día?

    ¿Qué es la Navidad hoy en día? ¿Celebra alguien la Navidad sensu stricto? ¿Qué queda de la Navidad cristiana en la España de hoy?

    Yo diría que poco, casi me atrevería a decir que nada. Para empezar, la celebración del nacimiento de Jesús es algo que ha quedado relegado a las icónicas representaciones de los preceptivos portalitos de Belén de los mercadillos de Navidad. Su significación como un supuesto hecho religioso trascendente ha desaparecido. El personaje de Jesús se ha mezclado y ha caído por debajo de otros personajes, mucho más divertidos, como Papa Noel (Santa Claus), Rudolph el reno de la naríz roja, o los “caganers” del príncipe y de “la Leti”. La tradición religiosa se ha disgregado en sus componentes más folclóricos, ya sean autóctonos o importados, los villancicos, las decoraciones, las comidas y la juerga.

    Supongo que esta “banalización” crea una honda preocupación entre los cristianos practicantes, pero yo creo que es una muestra más de la total desconexión con la religión que tiene una gran mayoría de la gente. Aunque la Iglesia se empeñe en indicar que una abrumadora mayoría de la población sigue siendo católica, la realidad es muy distinta. Puede que sobre el papel haya muchos millones de católicos, pero realmente son muy pocos, poquísimos.

    Carlos Menéndez

    http//www.segurosmagazine.es

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