Dalequedale.com

Revista Digital de Pensamiento Contemporáneo y Reflexión

29 marzo, 2009
por dalequedale
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Plantar es opcional

Hace mucho tiempo una joven llamada Lili se casó y se fue a vivir con el marido y su suegra.
Después de algunos días, no se entendía con ella. Sus personalidades eran muy diferentes y Lili fue irritándose con los hábitos de su suegra que frecuentemente la criticaba.

Los meses pasaron, Lili y su suegra cada vez discutían y peleaban más.

De acuerdo con una antigua tradición china, la nuera tiene que cuidar a la suegra y obedecerla en todo. Lili no soportando más vivir con la suegra, decidió tomar una decisión y visitar a un amigo de su padre.

Después de oírla, el tomó un paquete de hierbas y le dijo: “No deberás usarlas de una sola vez para liberarte de tu suegra, porque ello causaría sospechas. Deberás darle varias hierbas que irán lentamente envenenando a tu suegra. Cada dos días pondrás un poco de estas hierbas en su comida.
Ahora, para tener certeza de que cuando ella muera nadie sospechará de ti, deberás tener mucho cuidado y actuar de manera muy amigable. No discutas, ayúdala a resolver sus problemas.
Recuer da tienes que escucharme y seguir todas mis instrucciones”.

Lili respondió: “Sí, Sr. Huang, haré todo lo que el señor me pida”.

Lili quedó muy contenta, agradeció al Sr. Huang, y volvió muy apurada para comenzar el proyecto de asesinar a su suegra.

Pasaron las semanas y cada dos días, Lili servía una comida especialmente tratada a su suegra.
Siempre recordaba lo que el Sr. Huang le había recomendado sobre evitar sospechas, y así controló su temperamento, obedecía a la suegra y la trataba como si fuese su propia madre.

Después de seis meses, la casa entera estaba completamente cambiada. Lili había controlado su temperamento y casi nunca la aborrecía. En esos meses no había tenido ni una discusión con su suegra, que ahora parecía mucho más amable y más fácil de lidiar con ella.
Las actitudes de la suegra también cambiaron y ambas pasaron a tratarse como madre e hija.

Un día Lili fue nuevamente en procura del Sr. Huang, para pedirle ayuda y le dijo: “Querido Sr. Huang, por favor ayúdeme a evitar que el veneno mate a mi suegra. Ella se ha transformado en una mujer agradable y la amo como si fuese mi madre. No quiero que ella muera por causa del veneno que le di”.

El Sr. Huang sonrió y señaló con la cabeza: “Lili no tienes por qué preocuparte.
Tú suegra no ha cambiado, la que cambió fuiste tú. Las hierbas que le di, eran vitaminas para mejorar su salud. El veneno estaba en su mente, en su actitud, pero fue echado fuera y sustituido por el amor que pasaste a darle a ella”.

La mayor parte de las veces recibiremos de las otras personas lo que les damos y por eso ten cuidado y acuérdate siempre:

“El plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria, ten cuidado con lo que plantas”.

7 marzo, 2013
por admin
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Presentación

Este fue el cartel que pusimos colgado en la puerta de la sala donde hoy 21 de Febrero de 2013 hemos presentado KAIZEN.

Coge una Sonrisa

Maya Angelou, poetisa y novelista, y activista por los derechos civiles, actriz, cantante estadounidense y profesora de literatura y estudios americanos dijo: La gente olvida lo que dices, la gente olvida lo que haces pero nunca nunca olvida como le haces sentir. 

La globalización implica un mayor contagio emocional. Si puedes elegir, ¿porque no repartir emociones positivas?

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Fuente del Autor: http://kaizendesarrollopersonal.wordpress.com/2013/02/21/presentacion/

flandres

4 septiembre, 2008
por diego alcorta
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Amar en Silencio

Amar en silencio… comprender que nunca
Se podrá tener lo que se ansia querer.
Cómo duele anhelar los brazos de alguien,
que sabrás nunca podrá estrecharte.
Amar en silencio… ocultar un amor intenso,
algo más que un simple sentimiento,
un amor que no conoce mentiras piadosas,
un amor que crece dentro mio.
Amar en silencio… mantener unido un cariño,
un lazo de amistad que florece en su andar,
una sed inmensa de la distancia cortar,
un amor que se apoya en mi espalda.
Amar en silencio… contemplar de lejos el amor,
cómo duele hasta el alma decir adiós,
cómo duele en el pecho un amor así,
cómo entristece saber que nunca serás para mi.
Amar en silencio… verte y no poder verte,
quererte cuando sé que no debo quererte,
amarte cuando mi razón me dice que no te ame,
tener que callarme cuando ya no puedo aguantarme.

parir

3 octubre, 2006
por dalequedale
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Parir por huevos

“El acto de parir, ya se trate de un hijo, una idea o una obra de arte, va siempre acompañado de dolor. Los indios huicholes piensan que la pareja de la mujer debe compartir el dolor y el placer de dar a luz: por eso, mientras ella está de parto, el marido se sienta en las vigas situadas sobre su cabeza con una cuerda atada a los testículos. Cada vez que tiene una contracción, la parturienta tira de la cuerda. Al final, el marido siente tanta alegría por el nacimiento del niño como la mujer ¡O incluso más! Esta costumbre de compartir los dolores del parto, en la que el hombre mantiene una actitud simpática de empollamiento ante la llegada del hijo, está extendida entre muchos nativos.

Fuente A. GELTY, La diosa. Madre de la naturaleza viviente, Madrid, 1996, p. 68.

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14 abril, 2008
por dalequedale
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Vasijas y flores

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Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenia varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente; desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la vasija quebrada le habló al aguador así, diciéndole: “Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”

8 septiembre, 2013
por admin
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Y unos zapatos bien limpios

«… Nadie puede culparle. Vosotros no lo entendéis. Willy era un viajante, y para un viajante la vida no tiene fondo. Es un hombre que no pone tuercas en los tornillos, que no te informa sobre las leyes ni te receta medicinas. Es un hombre que va solo por la vida, sin más recursos que una sonrisa y unos zapatos bien limpios. Y cuando empieza a fallar la reacción a sus sonrisas…, sobreviene un terremoto. Entonces le aparecen un par de manchas en el sombrero, y está acabado. Nadie puede culpar a ese hombre. Un viajante tiene que soñar, muchacho. Es un gaje del oficio.»

Arthur Miller, Muerte de un viajante. Tusquets, 2011. 

Fuente del Autor: http://tmolmar.wordpress.com/2013/09/01/y-unos-zapatos-bien-limpios/

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2 octubre, 2012
por admin
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Las creencias aislan y atan

“No se trata de cambiar de creencias, ni de sustituir una por otra, sino de estar enteramente libres de todas las creencias, de forma que uno afronte la vida de un modo nuevo a cada minuto. La verdad, después de todo, está en tener capacidad para afrontar todas las cosas de un modo nuevo, de instante en instante, sin la reacción condicionante del pasado, para que no surja ese efecto acumulativo que obra como barrera entre uno mismo y aquello que es.

Después de todo, una taza sólo es útil cuando está vacía; y una mente repleta de creencias, de dogmas, de afirmaciones y de citas, en realidad no es una mente creativa, y lo único que hace es repetir. Y el huir de ese miedo –de ese miedo al vacío, a la soledad, al estancamiento, a no prosperar, a no triunfar, a no ser algo o alguien- es sin duda una de las razones por las cuales aceptamos las creencias tan ávida y codiciosamente. ¿No es así? ¿Podemos comprendernos a nosotros mismos mediante la aceptación de una creencia? Todo lo contrario. Es obvio que una creencia, política o religiosa, impide la propia comprensión. Obra a modo de pantalla, a través de la cual nos observamos a nosotros mismos. ¿Y podemos observarnos a nosotros mismos sin creencias? Si suprimimos esas creencias –las muchas creencias que uno tiene- , ¿queda algo para observar? Si no tenemos creencias con las cuales la mente se haya identificado, entonces la mente, sin identificación alguna, es capaz de observarse a sí misma tal cual es, y ahí, ciertamente, está el comienzo de la propia comprensión.

¡Cuántas creencias tenemos! Ciertamente, cuanto más intelectual, cuanto más culta, cuanto más espiritual –si es que puedo emplear esa palabra-, una persona, menor es su capacidad de comprender. Los más reflexivos, los más despiertos, los más alerta, son tal vez los menos creyentes. Eso es porque la creencia ata, la creencia aísla; y eso lo vemos por todo el mundo, tanto
en el mundo económico y político como también en el mundo espiritual.

Vosotros sois brahmanes y yo no brahmán; vosotros sois cristianos, yo musulmán, y así sucesivamente. Pero habláis de fraternidad y yo también hablo de la misma fraternidad, amor y paz. La realidad de los hechos es que estamos separados y divididos. El hombre que quiere la paz y desea crear un mundo nuevo, un mundo feliz, no puede aislarse con ningún tipo de creencia.”

 

Fuente del Autor: http://dalequedale.com.wordpress.com/2012/10/02/las-creencias-aislan-y-atan/

25 diciembre, 2012
por admin
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Prólogo galeato

AQUILINO DUQUE

por Aquilino Duque -  Metapolítica y Modernidad

El concepto de “metapolítica” lo lanzó por lo visto la Nouvelle Droite como contragolpe de la Chienlit o Carnaval del mayo francés del 68. Yo en cambio creo que es anterior a esa fecha y que nació al Sur de los Pirineos. El origen está una conversación privada del general Franco con un visitante, que le anunció que quería dedicarse a la política, y le aconsejó: “Haga lo que yo. No se meta en política.” Y es que la metapolítica consiste justamente en eso; en no meterse en política, sino en situarse a su lado o más allá de ella, pero sin perderla de vista.

En realidad, como explica Alberto Buela, hay tres conceptos de la metapolítica: el susodicho, cuyos voceros más conspicuos son el francés Alain de Benoist y el italiano Marco Tarchi, cuyo campo de acción es la pura teoría y excluye eso que llamaban la praxis los marxistas; otro, mucho más abstracto, propugnado por Léo Strauss, que también excluye no sólo la acción, sino la ideología, pues tiene un carácter puramente hermenéutico y analítico, prescinde de la metafísica y suspende los juicios de valor pues, in parole pòvere, es decir en términos marxistas, no pretende transformar el mundo, sino comprenderlo, y otro por fin, preconizado por Silvano Panunzio y Primo Siena, que tiende a la trascendencia y constituye una especie de metafísica esotérica y pretende actuar sobre la realidad a través del mito y de la tradición. Es la línea de René Guénon, de Friedhof Capra, de Julius Evola et alia. Su antecedente más inmediato es el Max Scheler que pretendía educar en nuevos valores a una clase culta que sustituyera a una clase política sujeta a valores caducos e inoperantes, y el Antonio Gramsci que quería adueñarse ideológicamente de la sociedad civil como paso previo ineludible e inevitable a la conquista del Estado.

De esta disyuntiva parte Alberto Buela para enfrentarse con una Modernidad con la que no está muy conforme y a cuyos amenazantes proyectos urge oponer alguna alternativa. Lo malo es que desde que la Historia es Historia, y de esto hace ya algunos milenios, no hay alternativa que el hombre no haya ensayado sin que se pueda decir que cualquiera de ellas haya sido acertada al cien por cien. Los griegos se curaban en salud al establecer una rotación en esas alternativas, a cada una de las cuales se les señalaba una fecha de caducidad. Por el contrario, los titulares de las alternativas siempre han hecho todo lo posible por perpetuarlas y para ello el expediente más socorrido siempre fue el de extenderlas. “Un monarca, un imperio y una espada”, el voto de Hernando de Acuña al césar Carlos V ha sido la meta última de los imperios que en el mundo han sido y a los que los descubrimientos de la llamada Edad Moderna imponían un límite de dilatación. Por mucho que el sol no se pusiera en sus dominios, a unos antes y a otros después les llegaría la hora del crepúsculo y con él el toque de retreta. Vano fue siempre el empeño del hombre en extenderse para inmortalizarse. En el siglo XX hubo sistemas para convertir el espacio en tiempo mediante doctrinas como la del Gran Espacio o Espacio Vital, que se contentaba con mil años, y la de la Revolución Permanente, que tendía al infinito. Ahora tenemos la Globalización mediante la que se quiere imponer la democracia fukuyámica por doquier y para siempre.

BUELA DISYUNTIVAS DE NUESTRO TIEMPO BARBARROJA

Frente a esa Globalización que impone el pensamiento único y el relativismo cultural, Buela concibe un planeta organizado en “ecúmenes”, y de esas “ecúmenes” la que a nosotros nos incumbe es la que él llama “iberoamericana”o “hispanoamericana”. Ahora bien, lo primero que tiene que hacer cada una de las naciones, regiones, provincias o comarcas de esa “ecúmene” es liberarse del lenguaje impuesto por el “pensamiento único” de la “corrección política”, al que el propio Buela rinde tributo cuando después de lo antedicho hace la salvedad siguiente: “por más que este último término haya sido desgastado por el uso intensivo que hizo la España de Franco”. Da la casualidad de que el término fue acuñado en 1926 en Buenos Aires por el sacerdote vasco don Zacarías de Vizcarra, con la finalidad explícita de sustituir con él el término de “raza” por el que se designaba al “conjunto de todos los pueblos de cultura y origen hispánico diseminados por Europa, América, África y Oceanía” y con el que se expresaba “en segundo lugar, el conjunto de cualidades que distinguen del resto de las naciones del mundo a los pueblos de estirpe y cultura hispánica.” Tanto los portugueses que Gama llevó a Oriente como los castellanos o extremeños o andaluces o vascos que acompañaron a Colón, a Valdivia, a Cortés, a Pizarro, a Legazpi se consideraban “hijos de España” (véase Camoens), mucho antes de que una de las partes se adueñara indebidamente de la denominación común, mal ejemplo que apenas dos siglos después y en América seguirían los colonos británicos al independizarse de su madre patria. La institución desde la que Franco hizo en efecto un “uso intensivo” del concepto de Hispanidad fue el Instituto de Cultura Hispánica donde tan “hispano” era un becario peruano o guatemalteco como un becario brasileño, que los había en gran cantidad.

Yo siempre he pensado que hay tres naciones en la periferia del Viejo Continente a las que nunca les ha ido bien cuando se han metido en los asuntos continentales, y esas tres naciones son Rusia, Inglaterra y España, tres naciones centrífugas, cuyos grandes destinos históricos siempre estuvieron en su proyección hacia fuera: Rusia hacia Oriente y España e Inglaterra hacia Occidente. Esas tres naciones son el núcleo inicial de tres de las “ecúmenes” en que Buela divide al mundo, que son más por supuesto. De esas tres, la única que conservó su centro de gravedad fue la eslava, que por algo se llamó Tercera Roma. En las otras dos el centro de gravedad se desplazó con diversa fortuna a la otra orilla del Atlántico. Hoy día la ecúmene anglosajona es la que domina el mundo y pretende imponer su cosmovisión y sus instituciones a todo el globo terráqueo. La hispanoamericana en cambio padece las consecuencias de un pecado original hispánico, que no es otro que la rendición espiritual e ideológica ante los mismos contra los que luchó en la guerra de la Independencia. La Constitución de Cádiz, promulgada en una ciudad sitiada por Napoleón, fue redactada por la misma persona que meses atrás había redactado la Constitución de Bayona al dictado de Napoleón. En cuanto a la Europa continental, me temo que muchos de sus males le vienen de haber perdido su centro de gravedad, que era naturalmente Roma. Y esto fue así a partir de la Reforma, que fue la primera gran ruptura de su unidad espiritual, ruptura que el nacionalismo, que fue la gran aportación de la Revolución Francesa, no tenía más remedio que ahondar. De ahí que nunca hayan ido a buen puerto todas las tentativas de unificación, sea por el hierro, sea por el oro. No creo que la hostilidad declarada a todo cuanto Roma representa y significa vaya a facilitar la superación de las rupturas europeas. Y es que Roma es lo único que puede dar sentido y cohesión a las “ecúmenes” que constituyen lo que entendemos por “Occidente”.

Buela entiende que lo primero que ha de hacer es disentir del consenso o de los consensos de un Occidente dejado de la mano de Dios, un Occidente del que es primum inter pares un país que no ha prescindido del todo de Dios y que encabeza la “ecúmene” dominante. De ese país, el resto de Occidente imita lo más fácil y menos exportable, olvidándose de lo más esencial y “ecuménico”. Ese país, que tiene poderosas razones para estar convencido de que su sistema político da buenos resultados, lo ha erigido en dogma y sustituido con él la fe de sus fundadores. He aquí cómo la democracia ha llegado a ser la religión de un mundo sin religión.

Hay que decir que también contaron con Dios los constituyentes gaditanos, los “españoles de ambos hemisferios” que elaboraron la Constitución de 1812, pero a juzgar por los resultados, no se puede decir que estuvieran muy asistidos por la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Esa Constitución, que es la madre de todas nuestras constituciones a ambas orillas del Atlántico, resultaría inaplicable en el hemisferio metropolitano para el que fue concebida, mientras que en Ultramar hubo tantas imitaciones cuantos caudillos aspiraban a la primera magistratura de cada subdivisión del hemisferio virreinal. Nada más natural que de esa fragmentación se aprovecharan los avisados vecinos del Norte, cuya Constitución perdura porque es la misma para todos y que gracias a ella lograron erigirse en centro de gravedad de la “ecúmene” anglosajona.

En ese centro de gravedad se decía en tiempos que lo que era bueno para la General Motors era bueno para los Estados Unidos, y ahora, mutatis mutandis, se dice, aunque no se piense, que lo que es bueno para los Estados Unidos es bueno, o tiene que serlo, para el resto del planeta. Ese consenso de la “ecúmene” occidental, cuya ideología es el “pensamiento único” y cuya ética es la “corrección política”, suscita disensos en las otras “ecúmenes” y la que aquí se estudia es la hispanoamericana. Buela abandona la torre de marfil de la metapolítica para rastrear una identidad común a esa “ecúmene” y para ello se sirve de una tradición que no puede ser otra, desde su perspectiva de criollo, que la que, en lo bueno y en lo malo, procede de España. Decía Octavio Paz – que presumía más de mestizo que de criollo – que lo mexicano incluye lo español, pero no viceversa, y lo mismo viene decir el embajador Robles Piquer cuando afirma que “España no pertenece al continente americano, sino a su contenido”. No sé si me equivoco al pensar, a la vista de los razonamientos de Buela, que en ese “contenido del continente” ve él la piedra angular de una unidad de destino. Ya que hablé de Paz, quiero recordar que después de leer un ensayo suyo sobre Ortega y Gasset, le puse unas letras que terminaban así más o menos: “Es urgente que el mundo hispánico haga su propia modernidad”.

Fuente: Viñamarina

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Fuente del Autor: http://paginatransversal.wordpress.com/2012/12/19/prologo-galeato/

15 marzo, 2010
por dalequedale
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¿Es cierto que los elefantes tienen una memoria prodigiosa?

La idea de que los elefantes tienen buena memoria no obedece a un criterio científico.
Aunque, en cierto modo, fue motivada por una corriente de investigación en auge a
finales del siglo pasado. Se trata de la frenología, una disciplina que intentaba relacionar
el tamaño del cerebro con las capacidades básicas intelectivas y cognitivas, tanto del
hombre como de los animales. El gran tamaño cerebral de estos proboscidios dio que
pensar sobre su nivel de entendimiento y memoria. A ello se unió la experiencia
práctica: el elefante aprendía rápidamente las tareas que sus amos le enseñaban, y las
desempeñaba con precisión y sin olvidos. Recientes investigaciones parecen demostrar
que estas bestias no poseen tanta memoria como se les atribuía, pero su comportamiento
en este sentido podría darnos más de una sorpresa.